Era de noche, una noche fría. Fue en un miércoles, un miércoles de octubre. Sentí la necesidad de hablar con ella, por que la note vacía. Ella me dijo que, efectivamente, estaba triste. Dijo que quería olvidar su vida para comenzar todo de nuevo. Yo no se buscar soluciones para los problemas de la gente, y mucho menos repararlos, pero se hacer que se distraigan, y olviden, por un momento sus problemas. Le pregunte si ella sentía que cuando hablaba y estaba conmigo se evadía, salía de ese mundo. Ella me dijo que sentía todo lo contrario: Ella sentía aun más dolor al hablar conmigo. Entonces, entendí, que ella deseaba olvidarme. Pues le pregunte, para quedarme seguro: “Si olvidarías tu vida, ¿Volverías a conocerme?, y entonces, ella muy segura contesto, que no le alcanzarían dos vidas, para olvidarse de todo lo que vivimos juntos…
Y su postura, su firmeza, su cariño, su sinceridad... Me rompió el corazón en muchos pedacitos chiquitos, que estoy intentando volver a armar...
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